Alberto “Coco” Rivero. El compromiso de formar hombres y mujeres de Teatro.

Alberto “Coco” Rivero (Montevideo, 1968). Técnico en iluminación,  actor, docente y director teatral. En el año 1995 egresó de la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), Institución que dirige en la actualidad desde el 1 de enero del 2009. Becado  en Francia, estudió con Augusto Boal y Philippe Adrien, en la Escuela de Arte Dramático de París y en el Théâtre du Soleil con Ariane Mnouchkine. Integró el grupo independiente Trenes & Lunas, además de diversas murgas referentes en nuestro país, como Contrafarsa y Falta y Resto. Dirigió la Comedia Nacional y trabajó como coordinador del programa ¡A escena! del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).


Entrevista en línea

¿Cómo ves el panorama del teatro nacional en la actualidad?

Complejo y alentador en perspectiva. Es imposible hablar de la situación del teatro nacional sin contextualizarlo, sin tomar en cuenta todos los vectores que en el se entrecruzan y conviven; y  que además es muy difícil poderlos comprender cabalmente a todos.

Nuevas generaciones que se misturan con las ya existentes con mayor naturalidad que hace 20 años atrás y que generan nuevos debates, de todas maneras estos debates se dan en círculos reducidos. La aparición de nuevos programas desde el Estado que promueven y colaboran con el desarrollo de la investigación y la producción teatrales. La ausencia de debates profundos y sostenidos en el tiempo sobre el hecho artístico. Nuevas generaciones que quieren hacer teatro pero que no concurren a verlo. La aparición de muchas escuelas y talleres teatrales. La certeza de aquellos que hacen teatro de querer vivir dignamente de su oficio. Una cartelera teatral superpoblada para la población que tenemos. Un crecimiento en la visibilidad del teatro que se desarrolla fuera de los límites de Montevideo. Los discursos estéticos un tanto anquilosados. La falta de formación de directores. Y uno podría seguir enumerando. Sin embargo no quiero darle signos negativos o positivos a esta realidad, por que en realidad esa lucha es la que hace que el teatro siga vivo y busque sus formas.

¿Qué ha cambiado con respecto a tus inicios como actor?

¿Qué ha cambiado en estos 22 años? Mucho… La situación del país cambió, el mundo ha cambiado. La tecnología, las comunicaciones, la percepción de la realidad, como se mira (y lo digo literalmente). Dos ejemplos bien diferentes y que pueden ayudar a comprender que es lo que pienso. En el año 88, hacía tres años que el Uruguay salía de trece años de dictadura. El Uruguay era un campo fermental en todas sus áreas artísticas. La democracia traía nuevos vientos y se decían cosas, frases y palabras que congregaban. Una fuerza centrípeta permitía que uno dijera algo y ese algo tenía un rebote en el interior de otra persona, de otras personas. Teatro, carnaval, música, poesía, etc. en las manifestaciones artísticas era muy claro. Todos sabíamos o teníamos la sensación de saber de que estábamos hablando. Por el contrario el mundo hoy es de una gran atomización. Los discursos y necesidades y temas son infinitos. Es mucho más complejo a la hora de pensar en que decir y en como ser asertivo a la hora de comunicarse desde un escenario, para que eso que uno quiere decir no se diluya y llegue a destino. Es un mundo de la actuación, donde el reality manda, donde todos “somos actores” y eso ha cambiado la mirada del espectador sobre el suceso teatral, por que el espectador conciente o no, quiere jugar también su juego de actor-espectador. Eso sin duda repercute en el panorama teatral uruguayo. Y cálculo que en el teatro en todo el mundo. En sus discursos, en el tipo de actuación, en los debates. Hoy lo noto mucho mas atomizado que antes. Lo cual no es malo. Es diferente. Creo que no hemos sabido acomodarnos conceptual y estéticamente a esa nueva realidad. Esta atomización puede llevarnos a interesantes debates sobre el teatro que nos toca hacer. De todas maneras me da la sensación de que como siempre, desde los tiempos remotos, desde nuestra infancia lo que queremos es que nos cuenten historias. Tal vez nos estemos peleando con eso y cada vez vemos menos historias en el teatro. Vemos apenas jirones de historias. Y tal vez (retomando la primera pregunta) si nos reencontramos con esos cuentos que nos llevan a la niñez el panorama teatral pueda volverse decididamente alentador.

¿Cómo han influido las nuevas políticas culturales en la realización de nuevos espectáculos?

Creo que es claro que estas políticas han ayudado mucho y han colaborado con darle visibilidad al medio teatral en particular. Hay que recordar que este tipo de políticas son inéditas para el país. Es extraño responder a esta pregunta ya que participe en la génesis de la concreción del Programa para las artes escénicas; y me toca directamente.

¿Te parece que este impulso puede motivar a  nuevas generaciones a optar por la actuación?

No se si estos programas motivaran a optar por la actuación, pero si creo que colaboran con abrir puertas para que aquellos que han decidido por ella. Abren puertas para que tengan posibilidades concretas de producir y tener espacios para compartir sus creaciones.

¿Qué es lo que todavía hace falta para mejorar?

¿Hay que mejorar? Sin duda. Está en la tapa del libro. Este programa tiene menos de tres años de vida… todavía gatea y balbucea. Hay que seguir desarrollándolo y mejorándolo. Para mejorar hay que tener objetivos claros y escuchar a los creadores. Creo que el programa aplica ambas premisas de trabajo; por lo tanto el tiempo y la lucidez de quienes lo guían y de aquellos a los que esta destinado este Programa, aclarará y dará las pistas de que es lo que todavía falta por mejorar.

En relación a tu experiencia como actor, ¿cuáles son las diferencias entre una sala de teatro y un tablado?

Sin duda existen muchas diferencias entre una sala y un tablado. Diferencias que también existen a la hora de desarrollar un espectáculo a llevarse adelante en el Teatro Solís o en el Teatro de la Candela. Los espacios condicionan el lenguaje expresivo, los códigos, las herramientas expresivas que desarrolla el actor. Tal vez la diferencia más notoria entre tablado y sala seria la disposición al suceso artístico por parte del público y que también es diferente entre un tablado y otro, y entre los tablados y el Teatro de verano. Mientras en una sala el público va a ver ese espectáculo sentado en la oscuridad de la platea, en un tablado es posible que cierta parte del público concurra a él por una cuestión social o para ver el espectáculo que no es precisamente el que uno presenta. Mientras ve el espectáculo come un chorizo, toma un refresco, mate, habla con alguien, va al baño y vuelve, grita, aplaude, intenta seducir a alguien, va al tablado a que algún actor o actriz se fije en el o ella… el tablado es un mundo digno del carnaval… de esa fiesta de la carne. Eso en el teatro no sucede. Esa realidad del tablado obliga a un tipo de concentración y energía poco habitual en el teatro, en la sala. Eso cambia la perspectiva del trabajo. Actuar en sala y en tablado es diferente. Nos coloca en otro lugar de concentración y de juego. Nos propone utilizar otras herramientas. De todas maneras tanto sobre el escenario del tablado como sobre el escenario de cualquier teatro se ven cosas maravillosas, buenas y horrendas. Y cuando eso sucede el público se comporta de manera similar.

En relación a tu experiencia como Director de la Escuela Municipal de Arte Dramático, ¿cuáles fueron tus aportes como director de la EMAD?

No podría decir cuales han sido mis aportes como director de la EMAD. Creo que esa pregunta sería mejor que la respondieran estudiantes, docentes, administrativos y egresados.

¿Cuáles son los proyectos y/o  planes a futuro?

En relación a los planes a futuro puedo contarte muchas cosas. Queremos en este año y medio de gestión que nos queda, profundizar la mejora de la calidad de transmisión de herramientas de nuestro oficio, que ya es muy buena, a partir del mejoramiento de nuestro plan académico. Realizar llamados a concurso en varias de nuestras áreas pedagógicas, que debido a jubilaciones o no presentación de interesados en los concursos anteriores, están bacantes y cubiertas en forma interina. Dotar de mejor infraestructura a la Escuela. Seguir profundizando los nuevos cursos de dirección y dramaturgia que se abrieron este año. Darle una mayor visibilidad a la EMAD; que la ciudadanía sepa que hay una escuela de teatro de carácter terciario muy bien considerada en la región, y que existe gracias a los impuestos que cada uno de los montevideanos pagamos; y que cobija a 200 personas entorno a la formación teatral en todas sus áreas. Generar redes de trabajo y proyección con otras instituciones que tienen como centro la formación y la producción teatral. Mejorar y profundizar los vínculos con centros de formación de América y Europa. Darle forma final a las incubadoras teatrales para egresados de la EMAD. Desarrollar una práctica sólida para los posgrados de la EMAD. Conseguir el grado universitario.  Como veras no es poca cosa para un año y medio más de gestión.

¿Es necesaria la prueba de ingreso? ¿Depende solamente de los recursos económicos del Centro o se toman en cuenta otros factores?

Sin duda que es necesaria una prueba de ingreso para este tipo de Escuelas. Aun con lo antipático que suena. Y no por lo económico, sino por lo pedagógico. Es impensable una formación seria con grupos que excedan los 20 integrantes. Se requiere una formación personalizada y a la vez que entable el vínculo con lo colectivo. Por otra parte no todos tenemos las capacidades desarrolladas para hacer teatro, ser actores, directores, arquitectos, futbolistas. Las pruebas en la EMAD, en ese sentido, intentan ser lo mas justas posible. Son largas y complejas. Por que en esta Escuela se intenta formar creadores integrales y en ese sentido lo práctico y lo teórico van de la mano. Mas allá de las particularidades de este oficio… que tiene algo de alfarero, de constructor sobre el barro. Muchas veces uno no esta en el momento para desarrollar algo, una carrera, un oficio, lo que sea. En ese sentido la prueba de admisión es eso, un intento de diagnostico sobre un momento de una persona. Perder o salvar la prueba no significa que uno es o no actor o actriz. Significa que para ese momento uno no estaba preparado, o había otros que estaban en mejor situación, corporal, afectiva, mental, emocional para desarrollar el proceso escolar de 4 años. Cabe desarrollar que esta prueba consta de muchas partes, y una, y tal vez la fundamental, dura 2 semanas donde se trabaja con los aspirantes todos los días durante más de cuatro horas. Es un tiempo, creo, prudencial para detectar si es o no el momento de alguien que quiere hacer una escuela. Y agrego que en ese tiempo se vincula con más de diez docentes de la escuela. O sea que no es una mirada única. Es el intercambio de varias miradas.

¿Qué consejo le daría a alguien que quiera ingresar en la EMAD?

Ninguno. Salvo compartir con el o ella que hacer la EMAD es una responsabilidad. Formarse en este oficio es una responsabilidad para con uno y con el colectivo.  Que esta escuela tiene una importante carga horaria, 5 horas y media seis veces por semana, de lunes a sábados. Que entrar a la escuela no asegura que uno sea actor o actriz. Que la escuela le dará herramientas de este oficio y que el/ella hará lo que quiera con ella. Y que su entrada a la escuela es el pasaje de ida de un viaje, que (si este es su oficio) puede ser el viaje de su vida. La EMAD no solo forma actores y actrices, diseñadores y diseñadoras, directores y directoras, y dramaturgos y dramaturgas; la EMAD forma hombres y mujeres de Teatro. Si se esta dispuesto a un viaje así… podemos decir que es el lugar.

¿Qué se espera de un egresado de la EMAD?

La escuela no espera nada. La escuela intenta darle al estudiante todas las herramientas técnicas y elementos éticos de este oficio para que cuando el estudiante egrese haga con ellas lo que quiera. Formamos hombres y mujeres de teatro y confiamos en que nuestra formación es muy sólida. Cada egresado/a al salir de la EMAD construye su camino propio, lo que sus ganas, fuerzas y talento le permiten. Lo que estos sesenta años de vida le han devuelto a la escuela es que muchas de las principales figuras del teatro y de la cultura de este país en relación a las artes escénicas, y repito muchas no todas, han egresado de la EMAD; que mas se puede esperar.

Entrevista en Línea

Se trata de una modalidad de entrevista rápida, que no supera las 10 preguntas y se desarrolla vía correo electrónico. Tiene como cometido dar a conocer las opiniones y reflexiones de importantes actores culturales sobre el panorama nacional de las artes, así como la de difundir sus propias obras, con la intención de acercarlos al público en general.

Es un espacio de construcción abierto, por lo que tus sugerencias y opiniones nos importan. ¿A quién te gustaría entrevistar? ¿Qué te gustaría preguntarle?
Escríbenos a: colaborando@portaluruguaycultural.gub.uy