Bosquimanos Koryak es un grupo de teatro de animación que mezcla el Teatro Negro (originario de Praga) y el Bunraku (de Japón), utilizando muñecos que miden hasta 5mts. de altura, con sistemas de manipulación propios, logrando movimientos orgánicos que les “dan vida”. Trabajan desde 1998 desarrollando sus espectáculos buscando el estímulo de los sentidos, enfatizando en tres puntos: lo climático, lo visual y lo universal. Conjugan varias disciplinas junto al teatro, como la plástica (confección de muñecos, escenografía y vestuario), el audiovisual (como herramienta para contar la historia) y la ejecución de sonidos en vivo. La compañía está integrada por: Martín López Romanelli, Fredy Gulpio, Juan Gonçálvez, Federico Machín, Fabián Principi y Pablo Grillo. Recibieron variadas distinciones entre las que se encuentran el premio Florencio Sánchez en el 2001 y 2003. En el 2008 fueron nombrados Ciudadanos llustres de la ciudad de Canelones de donde son oriundos. Han realizado giras por variado países como Singapur, Malasia, España, Paraguay, Chile, Argentina, Hong Kong.
Entrevista en Línea
Responde Martín López Romanelli
¿Existe un espacio para los “espectáculos diferentes” (1) dentro del panorama del teatro nacional?
Bueno no estoy tan al tanto de la escena de espectáculos en Uruguay, pero creo que en los últimos años ha mejorado un poco en cuanto a las condiciones de trabajo, se han abierto nuevas salas, pero siempre es difícil el tema espacios, sobre todo para los procesos de creación más que para las presentaciones, por lo menos es lo que más sufrimos nosotros. Es difícil conseguir un lugar para las creaciones.
¿Cómo consideran que las políticas culturales pueden propiciar la apertura de este espacio?
Tengo la sensación de que no existe una política cultural definida y el principio debería ser ese, definir una política cultural concreta. Si bien existe ahora mucho más apoyo que antes, veo que no existe una dirección concreta, mas allá de un gran apoyo a las expresiones populares tradicionales como el carnaval al cual se pretende transformar en una expresión nacional aunque es fundamentalmente capitalino. Pero este pensamiento es producto de lo que siento más que de lo que conozco. Algo que sería importante es poner en los lugares de gestión a gestores y no a artistas, ya que son funciones muy diferentes.
En varias entrevistas afirman que la selección del nombre Bosquimanos Koryak es sólo un juego de palabras, sin embargo se puede encontrar una vinculación entre la forma de hablar de los Bosquimanos (2) y los sonidos de su espectáculo, dónde los personajes no pronuncian palabras, ¿es esto posible?
No utilizamos sonidos reales de los bosquimanos, la elección del nombre fue por el sonido de esas palabras, aunque también por una sensación, porque en ese momento y a veces hoy nos sentimos muy alejados cultural y geográficamente.
En referencia a los espectáculos, ¿por qué Bosquimanos Koryak decide enfatizar sobre tres puntos: lo climático, lo visual y lo universal?
Normalmente cuando empieza el proceso creativo lo que nos preguntamos es qué nos gustaría ver en el escenario, y desde ahí partimos. Nosotros comenzamos a trabajar hace 10 años y en ese momento sentíamos que teníamos que contar sin hablar porque se hablaba demasiado en los espectáculos, y el ir a vernos tenía que significar para el publico vivir una experiencia sensorial y para eso los climas eran fundamentales. Además aspirábamos a poder comunicarnos con todos mas allá de su origen, edad, o nivel intelectual y para eso necesitábamos expresarnos en un idioma universal. Pero además entendíamos que ese era el origen de nuestra nacionalidad formada por culturas de casi todo el mundo, pasando sí por una manera de sentir bien uruguaya.
¿Qué los llevó a optar por dos estilos: Teatro Negro y Bunraku?
Y éramos, y aun somos, un poco tímidos, y el teatro negro nos volvía invisibles. Nos gusta mucho esa sensación, además de que le aporta a los muñecos mucha autonomía frente a los ojos del público.
Lo del bunraku es más casual. Comenzamos a trabajar algunos sistemas de manipulación sin saber que el bunraku existía, después nos enteramos de él y de algunas similitudes que tienen nuestros sistemas, pero la verdad es que son muy pocas.
Se conoce que el equipo de Bosquimanos Koryak está presente en todo el proceso de creación de cada espectáculo. ¿La construcción de los muñecos forma parte del resultado final?
Si es una gran parte del resultado final, es lo que se ve. Pero el fabricarlos también tiene que ver con la relación que se establece con “un ser” que va surgiendo entre tus manos. También facilita entender su funcionamiento.
¿Cuál es su metodología de trabajo? ¿Qué roles cumple cada uno?
En general llego con la historia bastante cocinada en cuanto al guión, y los diseños de los muñecos, y el resto del equipo se suma en el taller. En todo grupo las capacidades son diferentes. En nuestro caso, algunos tienen facilidad para la construcción, otros para mover los muñecos y otros para cosas que tienen que ver con la producción, entonces el trabajo consiste en administrar estas capacidades, en igualar las carencias en momentos claves, como qué personaje mueve cada uno.
¿Existen dificultades al fijar estos roles en un grupo de amigos?
Y en un grupo de amigos se mezclan muchas cosas. A veces hay que separar el trabajo de la relación afectiva, muchas veces los grupos dependen del establecimiento de jerarquías y a veces, no es fácil, pero lo hemos manejado de alguna manera.
En referencia a las giras por el exterior ¿Cuáles son las diferencias entre actuar en un espectáculo callejero en Montevideo a un gran teatro en Hong Kong?
En lo técnico para nosotros no cambia mucho porque en general controlamos todo desde el escenario. En cuanto a la comunicación con el público, nos pasa que es muy similar. Las observaciones que hacen sobre nuestro trabajo son iguales en Singapur, Hong Kong, Chile, España o Uruguay, cosa que nos llena de orgullo porque las premisas sobre las que empezamos a trabajar se cumplen: lo de poder comunicarnos con las personas vengan de donde vengan, tengan la edad que tengan. Los seres humanos no somos tan diferentes, y nuestros sueños y emociones son nuestras raíces, son una fibra interna común. Esa fibra es a la que apuntamos y al parecer logramos moverla un poco, cosa que en general la gente nos agradece.
¿Qué es lo que Bosquimanos Koryak aprehende de sus viajes al exterior?
Todos los viajes son aprendizajes. Si bien no tenemos mucho tiempo para ver espectáculos, el caminar por calles con escenografías diferentes, meterse en una feria, o las pocas palabras con los taxistas, tienen un efecto de apertura increíble y aunque muchas veces te encontrás con cosas que no compartís, o no entendés, tratás de no juzgar, y ese ejercicio te hace crecer, te vuelve más amplio y eso a la larga se traslada al escenario.
¿Qué de la cultura nacional hay en lo que muestran en el exterior?
Por el hecho de haber nacido acá es imposible separar lo uruguayo de nosotros. Creo que cuando viajamos lo sentimos más aun. Nuestra forma de contar, las cosas que contamos, la forma en que nos comportamos, tiene que ver con lo uruguayo. Cuando los técnicos de los teatros te dicen que somos los primeros en años en pedir permiso para mover algo del escenario; elogian el profesionalismo con el que trabajas; la prensa de otros países te agradece el trato y la disposición; o cuando los uruguayos que andan por ahí se acercan con los ojos húmedos y el pecho lleno de orgullo por que somos del mismo país; es que sentimos que está nuestra esencia, no quizás en la forma, pero si en el contenido.
(1) Con “espectáculos diferentes” nos referimos a aquellos espectáculos difíciles de clasificar, como sería su caso, ya que, aunque se los puede clasificar dentro del Teatro Negro y el Bunraku principalmente, logran algo distinto al sumar audiovisuales, música en escena, etc.
(2) Población africana que habla alguna de las lenguas joisanas, caracterizadas por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos.
















